Tallin tiene el casco medieval mejor conservado del norte de Europa y, a quince minutos, el barrio de fábricas más interesante del Báltico. Entre los dos hay un tranvía de vía estrecha que casi nadie usa por desconocimiento.
Tallin no tiene metro: tiene tranvía desde 1888 —de caballos primero, eléctrico desde 1925— con seis líneas y 45 paradas. Sus vías son de vía estrecha, 1 067 mm, algo que sólo comparte con un puñado de ciudades en el mundo.
El casco antiguo está cerrado al tráfico y se recorre entero a pie en una mañana: dentro de la muralla no necesitas nada. El tranvía sirve para lo de fuera, que es la mitad interesante de la ciudad.
Desde agosto de 2026 las líneas llevan una T delante del número y volvió a funcionar el ramal del aeropuerto, cerrado desde 2023. Lo cubren la T2 y la T4.
El eje útil para un viaje es sencillo: del aeropuerto al centro, del centro a Kadriorg —palacio, parque y museo KUMU— y del centro a Kalamaja y Telliskivi, que es donde la ciudad está viva hoy.
El casco antiguo dentro, claro, pero sin quedarse ahí: el error clásico de Tallin es no cruzar nunca la muralla hacia el norte.
Todo lo de arriba lo puedes hacer por tu cuenta con esta página delante. Esto otro lo montamos nosotros: es la misma idea de siempre —no sabes qué te toca hasta el día antes— aplicada a Tallin.
Eliges desde dónde sales y a dónde vas, y te decimos qué cuesta la aventura y qué te costaría llegar. El vuelo y el alojamiento los reservas tú: no somos agencia de viajes y no queremos serlo.
Un solo sistema para tranvía, autobús y trolebús. Y una particularidad que sorprende a todo el mundo: los empadronados en Tallin viajan gratis.
Para un fin de semana, lo más simple es pagar con la tarjeta del banco en el validador delantero: dos euros por hora de viaje y sin comprar nada por adelantado.
Si quieres el detalle línea por línea —qué estaciones tiene cada una, qué hay alrededor de cada parada y cómo calcular un trayecto concreto—, lo tenemos todo en nuestra guía del tranvía de Tallin. Es una de las webs que publicamos nosotros y es gratuita.
El aeropuerto de Tallin está a cuatro kilómetros del casco antiguo. Es, probablemente, el acceso más rápido de cualquier capital europea.
Con el tranvía en la puerta de la terminal y dos euros de billete, es difícil justificar otra cosa salvo que llegues de madrugada o con mucho equipaje.
Dos días completos bastan: una mañana el casco antiguo, una tarde Kadriorg y KUMU, y el segundo día Kalamaja, Telliskivi y el Lennusadam. Con tres se puede meter una excursión a Lahemaa o a Helsinki.
El billete de una hora cuesta 2,00 € pagando con tarjeta bancaria en el validador. El de un día son 5,50 €, el de tres días 9,00 € y el de cinco 11,00 €. Los empadronados en la ciudad viajan gratis.
Sí. Las líneas T2 y T4 tienen parada en la propia terminal y tardan unos quince minutos hasta el centro. El ramal estuvo cerrado por obras entre 2023 y agosto de 2026.
Es de las capitales más asequibles de la eurozona: comer y beber cuestan claramente menos que en los países nórdicos que tiene enfrente. El alojamiento en el casco antiguo sí sube en temporada de cruceros.
Si tienes tres días o más, sí: son dos horas de ferry y da para una jornada completa. Con sólo dos días la sacrificas, porque Tallin y su entorno dan de sobra para llenarlos.
Esto es lo que hacemos cuando viajamos. Lo otro que hacemos es montar aventuras en las que no sabes qué actividad te toca hasta el día antes — de momento, en España.