Roma tiene tres líneas de metro para veinte siglos de ciudad. Suena a problema y en realidad es la clave para organizar el viaje: si sabes qué te deja el metro en la puerta y qué no, dejas de perder mañanas enteras.
La red tiene tres líneas —A, B y C, más el ramal B1— y se cruzan en dos puntos: Termini (A con B) y San Giovanni (A con C). Ya está. Comparado con Madrid o Milán es una red diminuta para una ciudad de este tamaño.
El motivo es el que imaginas: cada vez que se excava en Roma aparece algo, las obras se paran y la línea tarda décadas. La línea C lleva construyéndose desde 2007 y todavía no ha llegado al centro histórico.
La consecuencia práctica es la que importa: buena parte del centro histórico no tiene metro. El Panteón, Piazza Navona, Campo de’ Fiori, Trastevere y la Fontana di Trevi no tienen parada propia. Al Coliseo y al Vaticano sí te deja en la puerta.
Así que el reparto real de un día en Roma es: metro para los saltos largos, y andar —o el tranvía 8— para el centro. Cuando lo asumes, la ciudad se vuelve muchísimo más fácil.
Ordenados por lo que a nosotros nos parece que merece más la pena, no por lo que sale primero en las listas. Cada uno con su parada.
Todo lo de arriba lo puedes hacer por tu cuenta con esta página delante. Esto otro lo montamos nosotros: es la misma idea de siempre —no sabes qué te toca hasta el día antes— aplicada a Roma.
Eliges desde dónde sales y a dónde vas, y te decimos qué cuesta la aventura y qué te costaría llegar. El vuelo y el alojamiento los reservas tú: no somos agencia de viajes y no queremos serlo.
Roma tiene una virtud que agradecerás: tarifa única. No hay zonas dentro de la ciudad, así que el billete cuesta lo mismo vayas dos paradas o cruces la red entera.
El tope diario de 8,50 € es la razón por la que casi nunca compensa un abono turístico si vas a pagar con tarjeta: pagando por viaje nunca gastas más de eso al día, y muchos días gastarás bastante menos.
Si quieres el detalle línea por línea —qué estaciones tiene cada una, qué hay alrededor de cada parada y cómo calcular un trayecto concreto—, lo tenemos todo en nuestra guía del metro de Roma. Es una de las webs que publicamos nosotros y es gratuita.
Fiumicino tiene dos trenes y la diferencia entre ellos son seis euros y a qué estación quieres llegar.
Regla sencilla: si tu hotel está junto a Termini, el Leonardo Express. Si estás en Trastevere o en la zona de Ostiense, el FL1 y te ahorras seis euros y un transbordo.
Tres días completos dan para el Coliseo con su entorno, el Vaticano y el centro histórico sin ir corriendo. Con cuatro entra Trastevere sin prisa y algo fuera del circuito, como la Via Appia. Con dos se puede, pero se ve poco y se anda mucho.
Normalmente no, si vas a pagar con tarjeta contactless. El sistema aplica solo un tope de 8,50 € cada 24 horas, así que pagando por viaje ya tienes el equivalente a un bono diario sin comprar nada. Y como buena parte del centro se hace andando, es raro llegar siquiera a ese tope.
No hay parada propia. La más cercana es Barberini, en la línea A, a unos cinco minutos andando. Lo mismo pasa con el Panteón y Piazza Navona: el metro te deja cerca, pero el último tramo es a pie.
Sí, en el sentido habitual. Lo que sí hay es carterismo en las líneas y los autobuses más turísticos, sobre todo en la A entre Termini y Ottaviano y en el autobús 64. No es un drama, pero la mochila delante en esos trayectos no sobra.
Depende de a qué vayas. Cerca de Termini es lo más práctico si llegas en tren y vas a moverte mucho, aunque el barrio no sea bonito. Monti y Trastevere son mucho más agradables para pasear y cenar. La zona del Vaticano es tranquila y está bien conectada por la línea A.
Esto es lo que hacemos cuando viajamos. Lo otro que hacemos es montar aventuras en las que no sabes qué actividad te toca hasta el día antes — de momento, en España.