Tiflis cuesta un lari el viaje, tiene baños de azufre en pleno centro y una de las escaleras mecánicas más profundas del mundo. Es, de largo, la capital europea con mejor relación entre lo que cuesta y lo que da.
El metro abrió en 1966 —el cuarto de la antigua URSS— y son dos líneas: la 1 (roja), Akhmeteli–Varketili, que recorre la ciudad de norte a sur pasando por el centro, y la 2 (verde), que se desvía hacia Saburtalo. Se cruzan en un único punto: Station Square.
Veintitrés estaciones y unos 27 kilómetros para medio millón de viajeros al día. Es pequeño, pero está trazado justo donde hace falta, porque Tiflis es un valle largo y estrecho entre montañas y prácticamente todo sucede a lo largo del río Kurá.
Las estaciones son muy profundas —el terreno obliga— y algunas escaleras mecánicas tardan más de dos minutos en bajar. No es una anécdota: cuenta ese tiempo cuando calcules trayectos.
Para el casco antiguo, en cambio, el metro sirve de poco: hay que andar y subir cuestas. Lo bueno es que el centro histórico es pequeño y todo está a tiro de la estación de Liberty Square.
Tiflis se disfruta callejeando y comiendo. Estos siete son los que a nosotros nos parecen que la explican.
Todo lo de arriba lo puedes hacer por tu cuenta con esta página delante. Esto otro lo montamos nosotros: es la misma idea de siempre —no sabes qué te toca hasta el día antes— aplicada a Tiflis.
Eliges desde dónde sales y a dónde vas, y te decimos qué cuesta la aventura y qué te costaría llegar. El vuelo y el alojamiento los reservas tú: no somos agencia de viajes y no queremos serlo.
Tarifa plana y una ventana de transbordo generosa: 90 minutos para encadenar metro y autobús pagando un solo viaje.
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Si quieres el detalle línea por línea —qué estaciones tiene cada una, qué hay alrededor de cada parada y cómo calcular un trayecto concreto—, lo tenemos todo en nuestra guía del metro de Tiflis. Es una de las webs que publicamos nosotros y es gratuita.
El aeropuerto internacional de Tiflis está a diecisiete kilómetros al este y no tiene metro, pero sí un autobús directo muy barato.
Si aterrizas de madrugada —y muchos vuelos a Tiflis lo hacen— el autobús no siempre encaja: mira el horario del 337 antes y, si no cuadra, Bolt.
Dos días completos dan para el casco antiguo, los baños, Narikala y Rustaveli. Con tres o cuatro entran Mtsjeta y una salida a las montañas, que es lo que convierte el viaje en otra cosa.
Un lari por viaje con la tarjeta Metromoney, sea cual sea la distancia, y con 90 minutos de transbordo libre entre metro y autobús. La tarjeta cuesta 2 ₾ una sola vez.
El sistema está montado alrededor de la Metromoney, que se compra en el quiosco de cualquier estación. Es lo primero que conviene hacer al llegar, porque sin ella no se pasan los tornos.
Mucho, para estándares europeos: comer, beber, dormir y moverse cuestan una fracción de lo que valen en Europa occidental. El vuelo suele ser el gasto principal del viaje.
Los ciudadanos de la Unión Europea pueden entrar sin visado y permanecer un año, que es de las políticas más generosas que existen. Conviene confirmar las condiciones vigentes antes de viajar.
Esto es lo que hacemos cuando viajamos. Lo otro que hacemos es montar aventuras en las que no sabes qué actividad te toca hasta el día antes — de momento, en España.