Budapest tiene la línea de metro más antigua del continente y la usas para ir a un balneario. Esa frase resume bastante bien la ciudad: cosas muy viejas puestas al servicio de planes muy poco solemnes.
El Danubio parte la ciudad en dos y no son intercambiables. Buda es la orilla con colinas, el castillo y las vistas; Pest es la llana, donde está casi todo lo demás: el Parlamento, el barrio judío, los mercados y la vida nocturna.
Hay cuatro líneas de metro. La M1 es de 1896, la primera del continente europeo, y sigue en servicio con sus estaciones originales de azulejo — está declarada patrimonio de la Unesco. No es un museo: es la línea que usas para ir a los baños Széchenyi.
Lo que conviene saber: al castillo de Buda no llega el metro. Se sube en el funicular desde el puente de las Cadenas, o andando, o en el autobús 16. Y el barrio judío tampoco tiene parada propia: se llega desde Astoria o desde Opera y se anda un poco.
Los baños están, claro. Pero no son lo único ni lo primero.
Todo lo de arriba lo puedes hacer por tu cuenta con esta página delante. Esto otro lo montamos nosotros: es la misma idea de siempre —no sabes qué te toca hasta el día antes— aplicada a Budapest.
Eliges desde dónde sales y a dónde vas, y te decimos qué cuesta la aventura y qué te costaría llegar. El vuelo y el alojamiento los reservas tú: no somos agencia de viajes y no queremos serlo.
Budapest se paga en florines y los números asustan hasta que divides. Un billete son unos 1,50 €.
Aquí el abono sí compensa. Con tres o cuatro trayectos al día, el de 72 horas se amortiza el primer día y te quita de encima el lío de validar cada billete.
Si quieres el detalle línea por línea —qué estaciones tiene cada una, qué hay alrededor de cada parada y cómo calcular un trayecto concreto—, lo tenemos todo en nuestra guía del metro de Budapest. Es una de las webs que publicamos nosotros y es gratuita.
El aeropuerto Ferenc Liszt no tiene metro, pero tiene un autobús lanzadera que hace exactamente lo que necesitas.
Si vas a comprar el abono de 72 horas, ten en cuenta que el 100E no entra: hay que pagarlo aparte en cualquier caso.
Tres días completos cubren las dos orillas sin agobio, con una mañana entera para los baños. Con dos se ve, pero hay que elegir entre el castillo y los baños el mismo día, y ninguno de los dos se disfruta con prisa.
El de 72 horas, 5 750 Ft, si vas a estar tres días o más. Sale a poco más de cinco euros al día e incluye metro, tranvía, autobús y los barcos urbanos. El autobús 100E del aeropuerto va aparte.
Széchenyi es el grande y monumental, con las piscinas exteriores. Gellért es más bonito por dentro, art nouveau, y bastante más tranquilo. Rudas es el histórico otomano y tiene una piscina en la azotea con vistas al Danubio.
No. La estación más cercana es Széll Kálmán tér (M2) y aun así hay que subir. Lo habitual es cruzar el puente de las Cadenas desde Vörösmarty tér (M1) y subir en funicular, andando o en el autobús 16.
Esto es lo que hacemos cuando viajamos. Lo otro que hacemos es montar aventuras en las que no sabes qué actividad te toca hasta el día antes — de momento, en España.