Nápoles tiene estaciones de metro que están en las listas de las más bonitas del mundo y una ciudad que muchas guías siguen tratando con condescendencia. Las dos cosas dicen más de las guías que de Nápoles.
La red son tres líneas de metro con 38 estaciones y, además, cuatro funiculares, que aquí no son una curiosidad sino transporte diario: Nápoles tiene el centro abajo, junto al mar, y medio millón de personas viviendo en la colina del Vomero.
La línea 1 es la que vas a usar: sube en curva desde el centro histórico hasta Vomero y sigue hacia el norte, y es la que tiene las famosas «estaciones del arte». La línea 2 es en realidad un tramo de ferrocarril que cruza la ciudad de este a oeste, y la 6, corta, sirve la zona de Mergellina y Fuorigrotta.
Lo que no cubre el metro es el corazón del centro antiguo: Spaccanapoli y Via dei Tribunali se andan, y no hay otra forma. Tampoco la hay mejor: son el trazado de la ciudad griega, con dos mil quinientos años encima.
Y hay una cuarta pieza: la Circumvesuviana, el tren regional que sale de Garibaldi hacia Pompeya, Herculano y la costa sorrentina. No es metro y no es cómodo, pero es la razón por la que mucha gente viene.
Con Pompeya dentro, porque no ir sería absurdo, pero sin que se coma el viaje: Nápoles ciudad da para mucho más de lo que la gente le concede.
Todo lo de arriba lo puedes hacer por tu cuenta con esta página delante. Esto otro lo montamos nosotros: es la misma idea de siempre —no sabes qué te toca hasta el día antes— aplicada a Nápoles.
Eliges desde dónde sales y a dónde vas, y te decimos qué cuesta la aventura y qué te costaría llegar. El vuelo y el alojamiento los reservas tú: no somos agencia de viajes y no queremos serlo.
Conviven dos operadores —ANM para el metro urbano y los funiculares, y Trenitalia para la línea 2— y eso se refleja en los billetes: hay uno para lo urbano y otro integrado.
Con el billete diario dejas de pensar: metro, funicular y autobús incluidos por cuatro euros y medio. Es la compra obvia para un día de Vomero más centro.
Si quieres el detalle línea por línea —qué estaciones tiene cada una, qué hay alrededor de cada parada y cómo calcular un trayecto concreto—, lo tenemos todo en nuestra guía del metro de Nápoles. Es una de las webs que publicamos nosotros y es gratuita.
Capodichino está a sólo siete kilómetros del centro, lo que es una ventaja enorme y también la razón de que no haya tren.
Si vas directo a coger un ferry a las islas, el Alibus hasta Molo Beverello te ahorra un trasbordo entero. Es su mejor uso.
Tres días completos: uno para el centro antiguo y el museo, otro para Vomero y el mar, y el tercero para Pompeya o Herculano. Con cuatro entra una isla o la costa de Sorrento.
El billete sencillo de ANM cuesta 1,50 € y sirve para metro, autobús y funiculares; el integrado TIC, que añade la línea 2 de Trenitalia, cuesta 1,70 €. El diario son 4,50 €.
Con la Circumvesuviana desde la estación de Garibaldi hasta Pompei Scavi, unos 35 minutos. El billete es aparte del urbano y los trenes son básicos: no cuentes con aire acondicionado en agosto.
El centro turístico y los barrios que salen aquí se recorren sin problema. Lo que hay es carterismo en las zonas concurridas y en la Circumvesuviana; la mochila delante en esos trayectos resuelve casi todo.
Sí, y se puede hacer en media jornada: autobús hasta el aparcamiento y unos veinte minutos de subida hasta el borde del cráter. Hay que reservar la entrada con antelación y llevar calzado cerrado.
Esto es lo que hacemos cuando viajamos. Lo otro que hacemos es montar aventuras en las que no sabes qué actividad te toca hasta el día antes — de momento, en España.