Almatý tiene una sola línea de metro, once estaciones y una cordillera de cuatro mil metros empezando en el final de la avenida. Es la única ciudad de esta lista donde se puede desayunar en un café y estar esquiando dos horas después.
El metro de Almatý abrió en 2011 y es pequeño: una línea, once estaciones, en un eje que atraviesa la ciudad de noreste a suroeste. Las estaciones son espectaculares —mármol, mosaicos, luz trabajada— porque se proyectaron en la tradición soviética aunque se terminaran veinte años después.
Con una sola línea, el metro resuelve una parte del viaje y no toda. Para lo demás está una red de autobuses densa y barata que usa la misma tarjeta.
La ciudad está trazada en cuadrícula y en pendiente: las montañas quedan siempre al sur, así que orientarse es sorprendentemente fácil. «Subir» es ir hacia el sur y hacia el Tian Shan; «bajar», hacia el norte y la estepa.
Y lo que de verdad define Almatý está justo en ese borde sur: Medeu y Shymbulak, la pista de patinaje de altura y la estación de esquí, a media hora de autobús desde el centro.
Almatý se disfruta a ras de calle y en las montañas. Estos siete reparten entre las dos cosas.
Todo lo de arriba lo puedes hacer por tu cuenta con esta página delante. Esto otro lo montamos nosotros: es la misma idea de siempre —no sabes qué te toca hasta el día antes— aplicada a Almatý.
Eliges desde dónde sales y a dónde vas, y te decimos qué cuesta la aventura y qué te costaría llegar. El vuelo y el alojamiento los reservas tú: no somos agencia de viajes y no queremos serlo.
Tarifa plana y una sola tarjeta —la Onay— para metro, autobús y tranvía. No depende de la distancia.
La Onay se compra en cualquier estación y sirve también para el autobús 12, que es el que sube a Medeu. Con eso resuelto, el resto del viaje es trivial.
Si quieres el detalle línea por línea —qué estaciones tiene cada una, qué hay alrededor de cada parada y cómo calcular un trayecto concreto—, lo tenemos todo en nuestra guía del metro de Almatý. Es una de las webs que publicamos nosotros y es gratuita.
El aeropuerto de Almatý está a unos quince kilómetros al norte del centro y no tiene metro.
Muchos vuelos a Almatý aterrizan de madrugada. Si es tu caso, el autobús no siempre encaja: mira el horario y, si no, aplicación.
Tres. Uno para la ciudad —parque Panfílov, bazar, Kok-Tobe—, otro para Medeu y Shymbulak y un tercero para el Gran Lago o el cañón de Charyn, que está a tres horas.
120 tenge por viaje con la tarjeta Onay o pagando por QR o NFC desde la aplicación, independientemente de la distancia. La tarifa reducida es de 60 ₸.
No. El metro no sube a la montaña: hasta Medeu se va en el autobús 12 desde el centro, unos 30-40 minutos, y desde allí se sigue en teleférico hasta Shymbulak.
Los ciudadanos de la Unión Europea pueden entrar sin visado para estancias turísticas cortas. Conviene confirmar las condiciones vigentes antes de viajar.
Almatý, sin dudarlo, para un viaje. Astaná es la capital y tiene arquitectura llamativa, pero Almatý tiene la montaña al lado, más vida de calle y bastante más que hacer.
Esto es lo que hacemos cuando viajamos. Lo otro que hacemos es montar aventuras en las que no sabes qué actividad te toca hasta el día antes — de momento, en España.