El metro de Copenhague no cierra: funciona las veinticuatro horas, todos los días del año, sin conductor. Eso, en una ciudad donde se cena tarde y se sale más tarde todavía, es más útil que cualquier abono turístico.
Son cuatro líneas —M1, M2, M3 Cityringen y M4— con 44 estaciones en 43 kilómetros, y todas son automáticas: sin conductor y sin cabina, así que el mejor asiento de la ciudad es el delantero, mirando al túnel.
La M3 es un anillo que rodea el centro y pasa por casi todo lo que necesitas; la M1 y la M2 salen hacia Amager y el aeropuerto; la M4 baja hacia el sur por el puerto. No hay horario que memorizar: en hora punta pasa un tren cada dos minutos y a las cuatro de la mañana nunca esperas más de veinte.
La tarifa va por zonas, no por distancia, y hay una regla que ahorra bastante: por la forma en que están dibujadas, un trayecto que no salga del metro nunca pasa de tres zonas — ni siquiera el del aeropuerto.
Y la otra mitad del transporte de Copenhague es la bicicleta. La ciudad está diseñada para ella, hay carril segregado en casi todas partes y alquilar una durante todo el viaje es una decisión razonable incluso en diciembre.
Con Nyhavn dentro, aunque sea la foto obligatoria, y con dos o tres cosas que casi nadie mete en un fin de semana.
Todo lo de arriba lo puedes hacer por tu cuenta con esta página delante. Esto otro lo montamos nosotros: es la misma idea de siempre —no sabes qué te toca hasta el día antes— aplicada a Copenhague.
Eliges desde dónde sales y a dónde vas, y te decimos qué cuesta la aventura y qué te costaría llegar. El vuelo y el alojamiento los reservas tú: no somos agencia de viajes y no queremos serlo.
Un solo billete para metro, autobús, trenes S, trenes regionales y los bus-barco del puerto. El precio depende de cuántas zonas cruces.
Para dos o tres días, el City Pass de 24 o 72 horas suele salir mejor que los billetes sueltos, porque incluye el aeropuerto. Y si vas a usar bicicleta, cuenta que también paga billete en el metro.
Si quieres el detalle línea por línea —qué estaciones tiene cada una, qué hay alrededor de cada parada y cómo calcular un trayecto concreto—, lo tenemos todo en nuestra guía del metro de Copenhague. Es una de las webs que publicamos nosotros y es gratuita.
Kastrup está a ocho kilómetros y tiene metro y tren en la propia terminal. Es uno de los mejores accesos de Europa.
Con el metro funcionando las veinticuatro horas y por treinta coronas, no hay ningún motivo para coger un taxi en Copenhague salvo que viajes con mucho equipaje.
Dos días completos dan para el centro, Nyhavn, Christianshavn y un museo. Con tres entra Louisiana o una escapada a Malmö, que está a media hora en tren cruzando el puente.
Sí, las veinticuatro horas todos los días del año. Es automático, sin conductor, y de madrugada pasa cada quince o veinte minutos.
30 coronas danesas en metro o en tren, unos trece minutos. El aeropuerto está en la zona 4 y el centro en la 1, pero la regla de zonas-anillo hace que el billete sea de tres zonas.
Sólo si vas a encadenar museos de pago. Si tu plan es más de calle, canales, bici y baños del puerto —que es lo que recomendamos—, sale mejor un City Pass de transporte a secas.
Sí, sobre todo para comer fuera y beber. El transporte está en la media europea y muchas de las mejores cosas son gratis: los baños del puerto, CopenHill, los parques y pasear por Christianshavn.
Esto es lo que hacemos cuando viajamos. Lo otro que hacemos es montar aventuras en las que no sabes qué actividad te toca hasta el día antes — de momento, en España.