Durante décadas estuvo prohibido fotografiar el metro de Taskent: era refugio antiaéreo. Desde 2018 se puede, y resulta que llevaba cuarenta años escondiendo el conjunto de estaciones más ornamentadas fuera de Moscú.
El metro abrió en 1977 y fue el primero de Asia Central. Se construyó después del terremoto de 1966, que destruyó buena parte de la ciudad, y eso explica el Taskent que se ve hoy: avenidas anchísimas, bloques soviéticos y muy poco casco antiguo.
Hay cuatro líneas: Chilonzor (1, roja), Oʻzbekiston (2, azul), Yunusobod (3, verde) y la Circular (4, elevada, abierta en 2020 y que rodea los barrios exteriores). Cincuenta estaciones y unos setenta kilómetros.
Las tres primeras se cruzan en el centro y son las que vas a usar. La circular es un anillo por fuera y sólo tiene sentido para llegar a barrios concretos.
Lo importante para el viaje: las distancias en Taskent son enormes, mucho más de lo que parece en el plano. Lo que en otra ciudad sería un paseo de diez minutos aquí son treinta, con avenidas de ocho carriles por medio. El metro no es una comodidad, es la única forma razonable de moverse.
Taskent no es Samarcanda ni Bujará, y quien llega buscando eso se lleva un chasco. Es otra cosa, y estas siete son las que a nosotros nos convencen.
Todo lo de arriba lo puedes hacer por tu cuenta con esta página delante. Esto otro lo montamos nosotros: es la misma idea de siempre —no sabes qué te toca hasta el día antes— aplicada a Taskent.
Eliges desde dónde sales y a dónde vas, y te decimos qué cuesta la aventura y qué te costaría llegar. El vuelo y el alojamiento los reservas tú: no somos agencia de viajes y no queremos serlo.
Tarifa plana: lo mismo cuestan dos estaciones que cruzar la red entera, con los transbordos incluidos mientras no salgas. Lo que sí cambia es cómo pagues.
Lleva una tarjeta contactless que funcione en el extranjero y no te preocupes de nada más: pagar en efectivo cuesta casi el doble y encima obliga a hacer cola en la máquina.
Si quieres el detalle línea por línea —qué estaciones tiene cada una, qué hay alrededor de cada parada y cómo calcular un trayecto concreto—, lo tenemos todo en nuestra guía del metro de Taskent. Es una de las webs que publicamos nosotros y es gratuita.
El aeropuerto internacional de Taskent está a unos seis kilómetros del centro, muy cerca para lo que suele ser habitual, pero sin metro.
La estación de metro más cercana no está en la terminal, así que el trayecto del aeropuerto se resuelve en taxi. A partir de ahí, ya sí: todo lo demás es metro.
Dos días completos sobran para la ciudad: las estaciones, Chorsu, Hazrati Imam y las plazas. Taskent funciona mejor como base para Samarcanda y Bujará que como destino largo en sí mismo.
1 700 som pagando con tarjeta ATTO, tarjeta bancaria, móvil o QR, y 3 000 som si compras el billete de papel en efectivo. La tarifa es plana: no depende de la distancia ni de los transbordos.
Sí, desde 2018. Antes estaba prohibido porque el metro era también refugio antiaéreo. Hoy es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad.
Los ciudadanos de la Unión Europea pueden entrar sin visado para estancias turísticas cortas. Conviene confirmar las condiciones vigentes antes de viajar, porque el país las ha ido ampliando en los últimos años.
Sí, y es la mejor forma: el tren de alta velocidad Afrosiyob tarda unas dos horas. Se compra en línea o en la estación, y en temporada alta se agota con días de antelación.
Esto es lo que hacemos cuando viajamos. Lo otro que hacemos es montar aventuras en las que no sabes qué actividad te toca hasta el día antes — de momento, en España.